"La espada no la corta,
el fuego no la quema,
el agua no la ahoga,
el viento no la seca."

Bhagavad Gita

domingo, 13 de noviembre de 2016

Nuevo libro de Juan Carlos Savater




Podría escribir unas líneas intentando -seguro que de forma no muy certera- expresar la maravillosa profundidad, claridad y sinceridad de este nuevo libro de Juan Carlos Savater. Pero he optado por mostrar unas pocas frases de este libro- elegidas casi al azar-, ante las cuales, obviamente, lo mejor que puedo hacer es callar.
Enhorabuena y gracias, Juan Carlos.

 "Que todo tiene mi único aroma. Y, al mismo tiempo, conocer también que eso que soy y que alberga e ilumina todo lo que va surgiendo y cambiando, siempre está ahí, y es anterior a todo lo que sucede o pueda suceder. Porque sin la luz de la consciencia, ninguna de estas cosas, ni el suceder mismo, existirían. Todo esto significa plenitud."

"Es verdaderamente una visión religiosa que cambia el mundo y que se va renovando y profundizando con el propio vivir, sea este como sea y esté uno donde esté. Y ya no será una búsqueda de la beatitud y un rechazo de lo ilusorio, porque sabremos que somos ambas cosas. Realmente es un regreso siempre nuevo a la inconmensurable realidad que nos vive, que es anterior a todas las categorías y las experiencias. Más acá incluso de la ignorancia, de la sabiduría, de la ilusión o de la liberación."

"Nuestra vida es siempre una joya única y completa. Es una totalidad que, desde luego, no pertenece a este personaje que cree poder controlarla y etiquetarla, y, aparentemente, está viviéndola."

"Esta comprensión y esta intuición sutil no es una nueva ficción en nuestra vida, sino, más bien, una rectificación de nuestra habitual visión que desbarata todas nuestras ficciones con una realidad desnuda y sin carencias."

"Si llegas a ver que todo lo que surge y acontece, sea lo que sea y como sea, es esta plenitud…¿Podrás sentirte incompleto o alejado de ella? Si todos los lugares son siempre tu hogar…¿Podrías encontrarte alguna vez realmente perdido y desamparado?"

"Solo una vida ordinaria vivida con más nitidez, y no algún estado elevado de absorción provocado en nuestra mente. No una vida extraordinaria, sino una depuración y un esclarecimiento de la vida cotidiana."

"Todo lo que surge soy yo. No hay otro."



 

lunes, 7 de noviembre de 2016

La araña y su tela.




"Es como la araña que, con respecto a su producto, la red, se convierte en la causa inteligente , desde su propio punto de vista (de la araña). Desde el punto de vista de la red, se convierte en la causa material. La araña, el ser consciente que vive en su cuerpo de ocho patas, que tiene conocimiento y habilidades, es el hacedor de la red. Elige el lugar correcto, nunca muy cerca del suelo, porque sabe que la señora de la casa vendrá con un aspirador y deshará su creación. Por tanto, coloca su red alta en una esquina cerca del techo, donde la limpieza se hace sólo una vez al año. Cuando llegue ese momento su vida habrá terminado. La elección del lugar implica conocimiento. El lugar donde deba ir, la finalidad, todo está bien planeado. En el cuerpo de la araña hay un ser consciente que es el hacedor y que tiene el conocimiento y la habilidad de hacer la red. También es la causa material de crear la red. Desde el punto de vista de su propio cuerpo por el que es conocido como araña, se convierte en causa material. 

De manera similar Brahman con māyā es Íśvara. Con māyā él es todo- conocimiento, todo-poderoso, el hacedor. Desde el punto de vista de māyā, él ha sufrido un cambio para volverse el mundo del espacio, tiempo, etc. Desde ese punto de vista Íśvara se convierte en la causa material. Pero ese Íśvara no es nada más que Brahman, y ese māyā no está separado de Brahman. Por tanto, sólo Brahman cuenta Brahman más māyā es Brahman—; Brahman más el mundo (jagat) es Brahman. Uno es satyam y todo lo demás es mithyā. Y ese satyam eres tu (tvam asi).    “Este ser es todo esto”,   aitadātmyam   idam   sarvam. Este jagat entero, incluyendo el complejo cuerpo- mente-sentidos, tiene su ser en este Brahman, sat-cit-ānanda. Tú eres la totalidad. Incluso desde el punto de vista del cuerpo, la forma manifestada de Íśvara incluye también tu cuerpo."
Swami Dayananda Saraswati 

 
“Dios no es algo unidimensional, Dios es todas las cosas, no hay nada que no sea Dios.
Para definir nuestra identidad universal puedo decir que, precisamente por que yo existo, todas las cosas existen en mi."
Kosho Uchiyama


"Ese espacio total e insondable de la certeza de ser en donde todo emerge y es plenitud… y todo él Eres tú mismo, aunque nada en él a nivel personal te pertenezca."
Juan Carlos Savater

"En tu mano están mis azares."
Salmo 30

"Todo lo ve, todo lo oye. Está en todo y es."
Svetasvatara Upanishad

"La comprensión es saber que los conceptos, en esencia, son la consciencia."
Sailor Bob

"La Visión es la comprensión de la consciencia desnuda, dentro de la cual está contenido todo."
Dudjom Rimpoché

"La consciencia da existencia a todo lo que existe; es su sustancia. Todo está impulsado por la consciencia; la consciencia fundamenta el universo entero; es su origen, su realidad. La consciencia es el Absoluto (Brahman)."
Aitareya Upanishad





 




domingo, 16 de octubre de 2016

Una sola cuerda.







En el conocido cuento de la cuerda y la serpiente, la cuerda representa a la Pura Consciencia (Consciencia no dual) que realmente somos. El sueño es creer que la cuerda es una serpiente. Una vez que te han explicado bien que la supuesta serpiente es en realidad una cuerda, y este conocimiento se vuelve firme (aunque la oscuridad del crepúsculo sigue haciendo aparecer a la cuerda como una terrible serpiente), este conocimiento, tu conocimiento, te desencadena del miedo y te permite saber claramente que la terrible serpiente (el mundo), no está realmente ahí. Ahí sólo está la Pura Consciencia.

La parcial oscuridad del crepúsculo representa nuestra percepción (limitada) a la hora de intentar percibir a la Pura Consciencia. Por causa de la escasa luz, sigues viendo la serpiente, aunque ahora gracias al conocimiento de que realmente es una cuerda, ya no vuelves a tenerle miedo.

La cuerda es libre de la serpiente. La cuerda es lo único que, en realidad, es.
Sin embargo la serpiente depende totalmente de la cuerda. Sólo hay serpiente porque la mente se imagina que la cuerda es una serpiente.

Sólo hay cuerda. La cuerda (la Pura Consciencia) no es sólo la sustancia y la base de la serpiente (el mundo), sino que es toda la serpiente.
¿Dónde está la serpiente?.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Conversación.




Ver a la gata durmiendo desencadenó que mi buena amiga T. y yo mantuviésemos una conversación centrada en los denominados tres estados de experiencia. Transcribo una parte de esa charla:

T:- Lo que pasa, es que yo no recuerdo nada del sueño profundo. Si no está mi cuerpo, ni mi mente ni el mundo, yo no estoy ahí.

JM:- Entiendo lo que dices. Pero veamos con detalle tu argumento. Resumiendo, estás diciendo que como no hay presencia de objetos, dejas de existir. O sea, que tu existencia depende de si hay o no objetos, experiencias... Si eso fuera cierto, podríamos aplicarlo al estado de vigilia. ¿Depende tu existencia de que veas esa silla, saborees un tipo de comida, huelas un perfume, oigas Blues, o sientas tu lumbalgia?.

T:- No, visto así, claro que no. No dependo de esas cosas para saber que existo.

JM:- Claro, tú existes antes, durante y después de la experiencia de la silla, el tipo de comida, la lumbalgia, etc… Eso significa que la aparición de una experiencia no te trae debajo del brazo el regalillo de tu existencia, ni que al finalizar una experiencia haga que desaparezcas, o te evapores.

T:- Entiendo. O sea que en el sueño profundo existo, soy consciencia sin objetos, en teoría…porque yo no lo sé en ese momento.

JM:- ¿Y cómo sabes que "no lo sabes"?

T:- No te sigo.

JM:- A ver, si yo te pregunto por ejemplo: ¿Estuvo ayer Bob Dylan en tu casa?

T:- Ojalá, pero no, no fue el caso.

JM:- Y ¿cómo lo sabes?.

T:- Vaya, pues porque estuve en casa todo el día y ni rastro de él.

JM:- Si no estuvieses en casa no podrías hablar sobre la experiencia de "la ausencia" de Bob Dylan. Es lo mismo con el sueño profundo. Para decir que "no había nada", para reconocer esa experiencia de ausencia, tú debes de estar de alguna forma presente.

Ahora bien, cuando nos creemos ser únicamente el yo que está despierto, o el que sueña o el que duerme profundamente, algo se escapa por el camino. El yo que está despierto desaparece cuando sueña, un yo se va, otro llega. Cada uno con su mundo, con su escenario. Y los dos desaparecen en el sueño profundo.

T:- Lo que dices de "algo se escapa por el camino" es el saber que soy la base de esas experiencias, y el que las atestigua. Consciencia.

JM:- Eso es. La única forma de que puedas constatar la llegada, la presencia o la ausencia de un particular estado de experiencia es porque Tú- pura consciencia- eres antes de, durante y después de la presencia de cualquier estado. Si tú te ausentases completamente cuando el estado de vigilia termina, no podrías estar ahí para decir que el sueño o el sueño profundo llegaron, o viceversa.
Por la mañana sabes que has dormido profuntamente. Da igual que haya alguien o no para decírtelo después porque, diga lo que diga cualquiera, te levantas de la cama y sabes, sin duda alguna, que a pesar de esa "ausencia", tú has estado ahí.

T:- Esta intuición que tengo, este digamos... cambio de punto de vista, viene acompañada por una sensación de...grandeza, de amplitud, de paz.

JM:- Es nuestra verdadera esencia, la pura consciencia, el Eso de los Upanishads... El Señor. Lo que no admite plural. Lo que no cambia, siendo siempre el mismo “yo soy” en todas las circunstancias, y que es el trasfondo de todo. Este conocimiento firme neutraliza la ignorancia sobre quién eres. Ya eres esa fuente de luz que todo lo ilumina, que está fuera del tiempo y del espacio y date cuenta... nunca, nunca se apaga.
Con tranquildad, sácale gusto a ese “saber que siempre eres”. Eres Tú. No un poco de “tú”, no una parte de ti, no es algo en que te conviertes. Eres por completo la Consciencia ilimitada, eterna y completamente ordinaria. Ya. Ahora mismo. No puedes ser algo distinto. Todas las cosas son gracias a que tú ya eres. Todos los lugares son siempre tu hogar.

(Nota: Si estáis interesados en el estudio de los denominados tres estados de experiencia, os recomiendo leer el capítulo "Velar, soñar, dormir" del libro Certeza de ser, de Juan Carlos Savater. Desarrolla de forma clara y profunda este tema.)

martes, 9 de febrero de 2016

Comprensión.

En este nuevo fragmento de vídeo, Juan Carlos Savater  charla sobre la comprensión.
Comprender hasta donde se puede comprender. 
Comprender bien que, porque yo existo, todas las cosas existen en mí. Y solo porque comprendemos, podemos abandonarnos a lo que realmente somos.



lunes, 25 de enero de 2016

Fragmento de una charla.


En este vídeo podemos comprobar cómo las palabras son un medio de conocimiento. Saber desdoblar su significado preciso, evitando así crear más confusión, evitando nuevos condicionamientos indeseados.
Transmitir con claridad la enseñanza de que nuestro problema no es que nos falte algo, sino más bien ignorar que en realidad no carecemos de nada.
Este fragmento de una charla que Juan Carlos Savater dio hace pocos meses en Barcelona, refleja su nivel de comprensión y la madurez del mensaje que transmite.
Gracias Juan Carlos.
Gracias también a Berta García, amiga entrañable, por organizar y facilitar estas charlas, que hoy por hoy, son baliza y faro en los mares de la confusión.


lunes, 23 de marzo de 2015

Silencio.


Para Luis Granados, con cariño.

El silencio es el trasfondo de todo. Es otro nombre para indicar lo que Somos. Decir que solo está entre los pensamientos, o que hace falta suprimir esos pensamientos para poder apreciarlo, es tan absurdo como decir, como creer, que para poder apreciar el mar, hace falta aniquilar o evitar la presencia de los peces. Los peces no oscurecen al mar. Si en un momento hay peces, hay mar. Si en un momento no hay peces, hay mar.

Con o sin pensamiento, Eres.Y eres ya siempre silencio. Podemos estar más silenciosos, más calmados, pero también podemos comprender que por muy silenciosos y tranquilos que estemos no llegaremos a algún sitio más allá de este silencio que ya está siempre presente en ti, en mí, aquí y en todo lugar.
Y para finalizar, una pregunta: como individuos, ¿nos pertenece este silencio?.
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"¿Para qué quiere usted el silencio?. ¿Por cuánto tiempo quiere usted permanecer en silencio?.¿Cree usted que el silencio va a resolver sus problemas?. Sepa que, en el mejor de los casos, usted deja  esos problemas para más adelante. Cuando usted duerme profundamente, los problemas están en silencio, pero los problemas no se resuelven.
¿Para qué quiere entonces el silencio? Lo que resuelve todas las cuestiones, el sufrimiento, las dudas, la tristeza y demás emociones destructivas, es el autoconocimiento, es el comprender quien es usted. Nada más."
Swami Dayananda Saraswati

“Podemos dejar de hacer ruido pero no podemos hacer silencio. No hace falta hacerlo porque siempre está ahí. Es lo que Eres realmente.
Cuando has visto que ese silencio es el trasfondo de todo y de lo que está hecho todo, tanto 'el trajinar´ de los pensamientos como su ausencia, es adecuado.”
Juan Carlos Savater (De su libro "Uno más uno igual a uno").

martes, 3 de marzo de 2015

Reflexiones sobre el soñar.



Duermo y sueño. Pienso en el sol, y el sol es, el sol existe.
El sol aparece en el sueño. En ese mismo sueño veo a un lagarto sobre una piedra. Parece que el lagarto es consciente y la piedra no. Pero ambos, el pensamiento de la roca y el pensamiento del lagarto en el sueño, son pensamientos conscientes.
No hay ninguna distancia entre el contenido del sueño y yo. La pura consciencia ilumina, presta su Realidad para que, junto con el espacio y el tiempo, las cosas sean, el mundo sea.

Si hacemos un pequeño ejercicio (íntimo) de reflexión...
¿Vemos muchas diferencias, en esencia, entre la vigilia y los sueños?
¿Acaso no se despliegan ambos estados en esta Realidad presente que somos?
Mientras dura, ¿no nos parece tan real el sueño como la vigilia a pesar de que después, ya en la vigilia nos parezca una "cosa" incoherente y deslavazada?
Si al lagarto del sueño le diese por atacarme...¿no saldría también usted corriendo en ese sueño?
A nuestra verdadera identidad ¿le afecta de algún modo los contenidos del sueño o de la vigilia?
¿Al mar le afectan de alguna forma las olas que de él surgen?
¿Le afectan al espejo sus reflejos?

 Nada existe fuera de la pura consciencia. Somos ese sustrato y trasfondo donde todo acontece. No hay separación alguna (no dualidad) entre lo que somos y lo que acontece tanto en los sueños como en la vigilia y aún así, somos libres de todo lo que surja.

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"Soy esa Realidad indivisible que pasa cada día aparentemente través de la vigilia, el sueño y el sueño profundo."
Shankara

"Solo en mí se origina el Todo, el Todo está establecido en mí, en mí descansan todas las cosas.
¡Yo soy el Brahman sin segundo!"
Kaivalya Upanishad

"Él es en su propio Ser, puro, nunca cambia, nunca se mueve, incontaminable; y desde una paz más allá de los deseos, contempla el drama del universo. Él se halla oculto tras el velo de los tres estados (vigilia, sueño y sueño profundo) y constituyentes del universo; pero en la dicha de su ley de virtud, Él es siempre Uno, Él es siempre Uno."
Maitri Upanishad

"Lo insondable de nuestra 'certeza de ser', esta pura consciencia que trasciende tiempo, espacio y causalidad, está siempre presente y es el trasfondo constante de los tres estados."
Juan Carlos Savater ( de su libro "Certeza de ser")

"Como las imágenes vistas en los sueños, así hay que ver todas las cosas."
Sutra del Diamante

lunes, 22 de diciembre de 2014

Adaptarse, acomodarse.



Dedicado a mi buena amiga Cristina.
De sobra sabes los motivos...

En la noche de diciembre, veo las estrellas y escucho el mar.
No espero que una estrella brille con más o menos intensidad. Nada tienen que hacer para intentar agradarme. Salvo ser lo que son:Estrellas del firmamento. Me agrada su visión. No quiero ni necesito cambiar nada. Ni se me ocurre pensar que una estrella estaría mejor en un lado u otro del cielo. Lo mismo sucede con el rumor de las olas al batir en las rocas. Es el ritmo del mar. Nada hace para intentar agradar a mis oídos. Es tal y como es. Acepto su vaivén, me acomodo sin esfuerzo a cada uno de sus rumores. Es el fluir del mar. Su latir.

En plena naturaleza nos sentimos satisfechos, a gusto. Nuestras, a veces conflictivas, personalidades, se silencian bajo la aceptación de lo que es. No se nos ocurre exigirle al mirlo cantar de otra forma, a la nube tener otro tipo de blancura, a un río modificar ni un ápice su fluir. No nos quejamos de que un pino sea grueso o flaco, o de que tenga muchas o pocas ramas. Nos acomodamos al presente. En plena naturaleza no se disparan las exigencias de querer cambiar las cosas para que sean de nuestro gusto.

La dificultad puede llegar cuando, como se dice en el Zen, "regresamos al mercado". En la soledad de una cabaña en medio de la montaña, o en una cueva, no tendremos que reaccionar ante las vicisitudes que puedan surgir en un atasco de una gran ciudad. Una elección de soledad y soltería,evitará, obviamente, los conflictos que puedan surgir en una pareja.
Es necesario, pues, incorporar en nuestra vida ciertos valores y aptitudes. Adaptarse y acomodarse a los demás es uno de esos valores. La ira, el enfado, son reacciones que brotan por esa falta de aceptación. Desde el momento que esperamos que el mundo se comporte a nuestro gusto, esa misma expectativa trae consigo la rabia, que emergerá casi sin darnos cuenta. Si entendemos que la otra persona actúa de una u otra manera porque no puede librarse de su propia experiencia, estamos aceptando a esa persona y nos estamos acomodando a sus acciones.
No tenemos derecho a exigir algo diferente en el comportamiento de alguien solo para que se adecue a nuestras necesidades. Si creemos que tenemos el derecho a pedir que cambie, también esa persona tiene el derecho de pedirnos que la dejemos vivir como quiera. Pero si aprendemos día a día a dar libertad a los demás para ser lo que son, en esa misma medida, somos libres.
La ira, el enfado son reacciones que suceden ante sucesos sobre los cuales no tenemos control. No son acciones que hacemos conscientemente como levantar un brazo. No decimos "ahora voy a permanecer con ira toda la mañana". Son reacciones que crean un fuerte impacto en nosotros. Con paciencia podemos prestar atención y ver que su única realidad llega prestada por nuestra verdadera esencia que nunca se ve afectada por ella. Aparecen y desaparecen como las demás experiencias. Eso es poner objetividad en nuestra vida, frente a nuestra subjetividad. Y seguro que será una labor de toda una vida...

Aceptemos a los demás tal y como aceptamos a las estrellas, o a una puesta de sol. Todo emerge de la Pura Consciencia que somos. Si vemos que nosotros, o los demás, necesitamos cambiar ciertos aspectos de nuestras vidas, hagamos lo posible por promover esos cambios, pero en primer lugar aceptemos a los demás. Esa será la única forma en que podamos realmente cambiar. La libertad llega cuando aceptamos y nos acomodamos a los demás. Es cuando descubrimos el amor,el amor que ya somos.

“La puesta de sol
 es como es.
 Todos los fenómenos son una puesta de sol”
 Maestro Zen Sodô Yokoyama

lunes, 8 de diciembre de 2014

La puerta abierta.


Nos despertamos por la mañana. El mundo está ahí fuera, como esperándonos. Nos sucederán un montón de cosas, unas nos gustarán, otras no tanto. Desde el punto de vista de una consciencia relativa, así es como vemos la vida. Esta es la vida y su apariencia habitual.
Desde el punto de vista de la pura consciencia, el cuerpo y el mundo (a través de él) surgen en ti cada mañana. Esa es la Realidad, y no al revés. Todo acontece, se despliega a lo largo del día en ese espacio abierto que somos. Todo, absolutamente todo, le debe su "realidad" a esa Realidad que eres. Las imágenes de un espejo no pueden existir sin el espejo...

La Realidad que somos, que nunca podemos negar, actúa y vive en nosotros, a través de nosotros y como nosotros. No hay nada más. Eso es todo. Ahora bien, desde nuestro punto de referencia limitado, ese ego, o persona, o entidad (que creemos independiente de la Realidad), todo semeja como caótico, incierto, limitado. Pero si miramos con atención, ese mismo punto de referencia, ese ego, ¿no es acaso una apariencia más en la Totalidad, en lo Real?. Un conjunto de pautas, de ritmos,nada alejados del remolino de un arroyo, o del vuelo de una abeja.

La pura consciencia no es algo fijo, algo que comienza aquí y termina allí. Este saber que somos, esta sensación de presencia es como una puerta abierta. Si miramos hacia adentro, más y más, acabamos en nosotros mismos. En mi caso, en Jose Manuel. Si miramos hacia afuera, más y más, salimos del dintel de la puerta, y más allá... lo ilimitado, lo insondable. La pura consciencia. Pero afuera y adentro son un mismo espacio. Un solo espacio. Los límites son convenciones, que emergen, obviamente, de ese único espacio. Así está tejida la red de la vida.
Pero ese espacio en donde todo surge es ya plenitud. Somos ya ese espacio, aunque a nivel personal, nada nos pertenezca.
Lo que surge a cada instante es lo que somos. Si buscamos y buscamos la plenitud y la paz nos alejamos. Si nos olvidamos de esa plenitud y de esa paz y nos entregamos completamente a lo que surge,sea lo que sea, nos encontramos. Y al encontrarnos, encontramos la paz y la plenitud.

"Yo soy ese Ser, cuya naturaleza es consciencia ilimitada".
Swami Dayananda Saraswati
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"Como el espacio circunscrito a la habitación se abre también ilimitado al jardín, al cielo y a las montañas,  esta certeza de ser que me modela a mí y al mundo, es también plenitud que incluye tanto todo lo creado como lo increado. Por tanto, el pequeño y limitado espacio convencional de este lado 
de la puerta y el espacio total que se abre hacia el otro, no se excluyen ni oponen. Es un solo y mismo espacio, no dos. Somos ya ese espacio ilimitado y estamos ya completos."
Juan Carlos Savater (De su libro "Uno más uno igual a uno")

viernes, 17 de octubre de 2014

La causa de todo.


No vas a encontrarte, por mucho que lo intentes, con la verdad. Tú ya eres la verdad; por consiguiente, no hallarás una respuesta más allá de lo que conoces. Todo lo que es, conocido y desconocido es la Totalidad (Brahman), y esa Totalidad eres tú. Tú eres el Todo. Yo soy el Todo.

En el Bhagavad Gita se encuentran versos como:
"Todos los seres existen en mí, pero yo no existo en ellos".
Esto significa que mientras yo no dependo de ninguno de ellos (nombres,formas), ellos dependen de mí. El cangrejo y el pez son, porque Yo soy.

“Nos experimentamos siempre como una continuidad de existencia
sin ruptura imaginable. Ya estemos despiertos o dormidos, no es
concebible ninguna discontinuidad en ese río de consciencia. Ese
constante trasfondo de ser y saber que se es, de presencia
permanente, es lo que confiere realidad a todo lo que va surgiendo.”
Juan Carlos Savater, de su libro "Uno más uno igual a uno"

viernes, 1 de agosto de 2014

Uno más uno igual a uno.



Recientemente la editorial Trompa de Elefante  ha publicado el segundo libro de mi buen amigo Juan Carlos Savater.
Con un estilo sereno, que pasa inadvertido como un cristal, este libro actúa como una baliza esclarecedora, una baliza en medio del amplio mar que es ser un "buscador". Un libro que nos ayuda a mirar en la dirección adecuada y nos señala el certero rumbo de la comprensión, cómo esta comprensión de lo que somos se despliega en nuestro vivir.

Complementa "Uno más uno igual a uno", a su anterior "Certeza de ser" (Ed. Trompa de Elefante). Ahora nos invita Juan Carlos a valorar y validar nuestras vivas intuiciones, esa innegable certeza de ser, y dejarlas crecer. Nos convida a ahondar con sencillez en lo real de nosotros mismos, en el despliegue de nuestra vida y de nuestras experiencias.

He tenido la suerte (sigo teniendo esa suerte) de poder charlar con Juan Carlos sobre estos temas, (hay un capítulo en el libro donde se transcribe una de esas conversaciones), donde con lo informal del lenguaje hablado, uno se da cuenta de la sencillez de Juan Carlos como persona, y de su profunda comprensión. Sencillez y comprensión van de la mano, como no puede ser de otra forma.

Juan Carlos Savater se ayuda de un lenguaje certero, elegante, coherente, para convertir a este fantástico libro en un espejo, un espejo donde podemos vernos a nosotros mismos de forma nítida.

Gracias al autor y a la editorial.

lunes, 19 de mayo de 2014

Una cuestión de entendimiento.


En una vasija de arcilla, lo real es la arcilla. La vasija es un nombre, una forma, que toma prestada su realidad, de la arcilla.  Es imposible que la vasija pueda afectar de algún modo a la arcilla. Porque, en esencia, todo lo que hay es arcilla.
No se necesita romper la vasija para conocer la arcilla. Es sólo una cuestión de entendimiento.
Tampoco podemos decir que la vasija no existe. Percibimos esa forma, y es útil. En ella podemos poner flores, agua, o la llaves de casa... La vasija de arcilla es una manifestación, una forma útil, de la arcilla.

La arcilla está en la vasija. Pero también está en la taza, en el cenicero, en la jarra. La vasija depende de la arcilla. La arcilla no depende de las formas para ser arcilla. Ella es el sustrato donde las formas son. La verdad de la vasija es la arcilla. La verdad de una taza de arcilla es la arcilla.
El peso de la vasija es el peso de la arcilla. La textura de la vasija es la textura de la arcilla. Con la comprensión de que la arcilla trasciende las formas de vasija, taza o cenicero, sabemos que la arcilla es independiente de la forma que asuma. Lo real es la arcilla. Y la arcilla presta su realidad a los nombres y a las formas.

El universo entero está sustentado por la existencia de la Pura Consciencia. Esa existencia es lo que Somos. Cualquier pensamiento que surja, será, invariablemente, una manifestación de la Pura Consciencia. Todo lo que observamos, todas las cogniciones, son observaciones y cogniciones de la Pura Consciencia. Nada puede ser que no sea ya la presencia de lo que realmente somos.  Porque yo soy, puedo inferir. Yo soy y por tanto puedo ver y escuchar. Que yo soy es evidente, y porque yo soy, todo conocimiento es posible.

Lo que realmente somos, la Pura Consciencia, se reconoce en cada cognición, en cualquier movimiento de la mente que conduzca al conocimiento de los objetos. Por mucho que intentemos capturar la Pura Consciencia en un pensamiento, será un esfuerzo en vano, inútil. Lo que sí que se puede observar es la presencia de lo invariable en cada uno de los pensamientos. Eso es contemplar lo Real.

Somos Consciencia. La Consciencia está en el cuerpo. La Consciencia está en el pensamiento. Pero la Consciencia también está, y Es, independiente del cuerpo y del pensamiento. Ambos dependen de la Consciencia para su existencia, pero la Consciencia no depende de cosa alguna para ser. Es autoexistente, autoevidente.

Lo que hay que comprender es que el mundo es tú, y tú estás libre del mundo. La vasija es arcilla, pero la arcilla es libre de la vasija. Somos la base de lo que existe, la verdad de lo que existe, y al mismo tiempo somos libres de lo que existe.
Es cuestión de entenderlo bien. Y eso es autoconocimiento.

"Esencialmente, liberación es poner fin a todos los problemas por medio del conocimiento de la esencia verdadera del problema, como dicen las upanisads: 'sólo el conocimiento es liberación'. Este conocimiento es el conocimiento de uno mismo." 
Swami Dayananda Saraswati


domingo, 20 de abril de 2014

Lo que cambia y lo que no.





En el comedero de aves observo a un mirlo. Se alimenta unos minutos y se va. Al poco tiempo aparece un petirrojo y se dedica a comer queso. Después también se va. Ahora en el comedero no se ven aves.

Cuando se percibe al mirlo, hay una cognición del mirlo, y decimos "el mirlo es". El mirlo se va y vemos al petirrojo. Ahora decimos "el petirrojo es". Si analizamos estas dos cogniciones podemos constatar que lo que no ha cambiado ha sido el "es", mientras que el objeto  mirlo y el objeto petirrojo han sufrido cambio en nuestra percepción. Aparecen, desaparecen. ¿Qué es lo que permanece?: El "es", que siempre está presente. Lo que nunca sufre ningún cambio, ni antes, ni ahora, ni después.

Ese "es", existencia, ha estado presente en las formas y nombres de mirlo, de petirrojo y de comedero sin aves.  Existencia más mirlo es existencia. Existencia menos mirlo es existencia. La existencia no se ve afectada por la suma ni por la resta.  La variedad de objetos vistos por mi se mantienen cambiando, su naturaleza es el cambio. Pero yo sigo siendo el mismo. Siempre permanezco, nunca desaparezco. Estoy aquí siempre, uniéndome a cualquier cosa. Soy existencia-consciencia. Existencia es Consciencia. Soy, pues, Consciencia que se une a los objetos en forma de conocimiento y los revela. "El mirlo es", "el petirrojo es", "el comedero vacío es".  Y cuando todo desaparece...yo soy.

Cuando decimos " un pensamiento es", ese "es" es Consciencia.  Entre dos pensamientos todo desaparece menos la Consciencia, pero la Consciencia no necesita que todo desaparezca para ser. Tampoco desaparecemos cuando el mirlo se va, ni necesitamos espantar al mirlo para ser.
La Consciencia siempre está presente, nada la limita, y nada la perturba.

Cuando observamos al mirlo no encontramos (si realizamos un cuestionamiento racional y lógico) ninguna línea que separe realmente al que ve (yo) y al que es visto (mirlo).
Consciencia, más todos los nombres y formas que de ella surgen, es todo lo que hay aquí.
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"¿Cómo somos conscientes de los sentidos y de la mente, hasta en sus más mínimos cambios?. 
¿Cómo somos conscientes incluso de la ausencia de pensamiento?." 
Juan Carlos Savater, de su libro "Certeza de ser".